¿Quién se beneficia de las leyes del copyright?
El otro día oí en la radio un chascarrillo, que ciertamente tiene su punto y seguramente no sea cierto.
Comentaba un participante del programa, en tono de chanza supongo, que estando él en la boda de unos amigos después del banquete y, cuando llevaban cierto tiempo en la discoteca del restaurante (por visto se les había ofrecido en su momento a los novios el alquiler de la discoteca y del pinchadiscos); se le acercó el dueño del local, bastante afectado, diciéndole que en la puerta estaba un inspector de la SGAE que venía a cobrar el canon correspondiente a la reproducción de la música que se estaba oyendo en ese momento y que a ver qué hacía; si se lo comentaba a los novios, si le echaba a la calle o si le invitaba a unas copitas mientras esperaba a que terminase el evento. A lo que el participante del programa le contesto que esperase a que todos tomasen algunas copas y así, quizás, los novios estarían más dispuestos a pagar o al inspector se le habría olvidado que tenía que cobrar al unirse a la fiesta.
Oído esto no pude sino preguntarme ¿no estará este tema rayando ya en lo absurdo?
Ahora pienso ¿No estaré, al contarlo, violando alguna ley que desconozco? Porque, nunca se sabe...
Bien está que un artista cobre por su obra, que se beneficie durante un tiempo de sus derechos de autor, que tenga el derecho innegable de que nadie se apropie de la autoría de su creación, pero ¿por qué permitir que se cuelguen fotografías maravillosa, música del momento, poesías, relatos y demás en internet para luego, con todos los recursos existentes, no poder copiarla, modificarla, alterarla para intentar mejorarla?
Siempre existirá el original, que precisamente por ello será más valioso. ¿No es esto como ponernos el caramelo en la boca para luego dejarnos con las ganas?
Siempre que oímos música, leemos un relato o admiramos una fotografía y lo comentamos estamos haciendo publicidad gratuita de los autores, ellos se están beneficiado de esa publicidad, se están ahorrando un dinero.
Por todo ello yo haría boicot, a los autores y artistas que se benefician repetidamente de la ley de la propiedad intelectual y, por supuesto, a las empresas que los representan.
No cantar sus canciones, no recitar sus poesías. Si canto en la calle con mis amigos la canción de un cantante famoso ¿estoy contraviniendo la ley de la propiedad intelectual? o ¿le estoy haciendo una publicidad gratuita que dado los tiempos que corren no se merece?
¿Quién multa al cantante o compositor de turno que “toma” “utiliza” algunos acordes o más de algunos acordes de una pieza de música clásica para su obra? No está contraviniendo él moralmente la ley de la propiedad intelectual aunque ya haya prescrito el plazo? ¿Puede utilizarlos porque el anterior autor en cuestión lleva unos cuantos, muchos años, desaparecido? ¿Por qué él puede utilizar la obra de otro beneficiándose económicamente y sus “fans” no pueden guardar en el ordenador, por el simple placer de oirla y sin ningun animo de lucro, música que el ha compuesto o reelaborado cometiendo, en cambio, un delito cuando realmente debería sentirse halagado por tener tantos admiradores que le están, gratuitamente, regalando su admiración y alimentando su ego?
Personalmete a toda esa pandilla de mangantes yo les haría el vacío existencial, creo que si todos hiciéramos lo mismo se replantearían la situación, principalmente sus editores que no lograrían el beneficio pensado.
Ya que internet no tiene fronteras gozan de una publicidad gratuita que corre a a cargo de sus “fans” y que no lograrían por ningún otro medio, o tendrían que pagársela.
¿Qué clase de sociedad se está creando en la que, aunque la tecnología está al alcance de todos, una gran parte de lo que nos ofrece está prohibido?. ¿Qué tipo de control y de no avance en la creatividad se está logrando? ¿No se está dedicando más tiempo, dinero y esfuerzo a penalizar que a crear y construir?
Creo que es un tema muy serio que a los pobres ciudadanos de a pie se nos está escapando de las manos porque no vemos el alcance que puede tener.
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